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Wednesday, March 9, 2016

Inclusión Laboral


Las personas que tienen discapacidad no sólo se ven obligadas a vivir con las limitaciones que tienen por su condición, sino también con la discriminación, no sólo hacia su condición como tal sino a su rol en la sociedad.

Los seres humanos tienen un rol en esta vida, un rol específico. Para la mayoría de las personas el principal objetivo que tienen es trabajar, para lograr ganar dinero, y así poder lograr obtener todo lo que desean en esta vida. Las personas con discapacidad muchas veces se chocan con la idea de que no son lo suficientemente “adaptados”  para realizar las actividades que una persona sin discapacidad puede realizar con normalidad. Esta es una idea que la misma sociedad ha implementado y decidido como mandato para pertenecer al mundo y desempeñarse diariamente. De la misma manera la idea de que las personas que tienen una discapacidad están enfermas y eso no les permite trabajar con normalidad.

Personalmente pienso que todos los seres humanos tenemos capacidades distintas sin importar si tenemos alguna condición especial o una discapacidad. Si uno puede realizar cualquier tipo de trabajo digno y este puede aportar y ayudar al crecimiento del país y del mundo entero. Todos tenemos roles específicos que cumplir y por la importancia que tiene el dinero en el mundo (algo que personalmente considero absurdo, pero al final es como el mundo funciona), se coloca al ser humano como una máquina de producción más que como una persona real, la única cosa que hoy en día interesa es que las personas produzcan mucho y gasten menos. Este es uno de los motivos por el cual se piensa que, si una persona tiene una discapacidad cuesta más de lo que va producir, y por eso no deben trabajar porque están “enfermos” y las personas enfermas no deben hacer nada más que vivir con la condición con la vinieron al mundo.

Después de estar trabajando como voluntaria en el programa ICS, y sobre todo trabajando en un proyecto de inclusión social, laboral y más de personas con discapacidad he podido darme cuenta que lo único que piden estas personas es la aceptación, aceptando que tienen una discapacidad y que con esta pueden realizar muchos trabajos. Tomando en cuenta que necesitan la adaptación de espacios para su inclusión, por ejemplo, una persona que utiliza la silla de ruedas para movilizarse, tiene el derecho de contar con una espacio libre de obstáculos para su libre movimiento, así como una persona que tiene discapacidad visual merece tener el material y equipos adaptados en Braile para poder ejecutar sus funciones. Y es ahí donde empiezo a pensar que el problema es nuestra sociedad, ya que esta no desea incluir a las personas con discapacidad, porque las personas con discapacidad representan algo negativo para el trabajo, o que se debe invertir más en adaptar las condiciones de trabajo para ellos.

Me parece muy cómico cuando personas sin discapacidad hablan sobre personas con discapacidad y sus derechos, porque no interesa cuánto hables o critiques algo, si en realidad no harás nada al respecto. Entonces cuando las personas hablan a favor de la inclusión laboral en nuestra sociedad pero al mismo tiempo no desean involucrarse de lleno practicando la inclusión, siento una inmensa decepción por la raza humana. Tener la posibilidad de trabajar, o poder hacer algo para crear conciencia para incluir a personas con discapacidad a la sociedad es algo que me ha ayudado mucho y ha creado un cambio en mi vida y forma de pensar. Desde que empecé mi voluntariado en el programa ICS en el Servicio Internacional Británico, considero que estoy aportando y ayudando a la sociedad, entonces ya no sólo hablo sino que también actúo. Poder trabajar por aquellas personas que en algún momento han sentido que han perdido hasta su propia voz (en este caso el derecho que tienen al trabajo digno), donde sientan que pueden desarrollarse libres de discriminación, contribuyendo, y no vistos como gente “estática” que no puede aportar a la sociedad y al “ideal” de poder crear y obtener dinero para llegar a la “felicidad”. Es aquí donde surge una pregunta nueva: ¿Si no puedes trabajar y por tanto no puedes producir dinero, entonces no puedes llegar a conquistar la felicidad? Respondiéndome con más ganas y energías para seguir trabajando por la inclusión de personas con discapacidad, y así no ser parte de esos que hablan pero no actúan. 

Mi experiencia estos dos meses trabajando como voluntaria del programa ICS, no sólo me ha dado la oportunidad de aprender más sobre algo que amo y me apasiona, como es la discapacidad, sino que me ha dado la oportunidad de participar en algo que considero que va cambiar el futuro de mi país; otorgándole a las personas con discapacidad la oportunidad de trabajar de manera digna y devolviéndoles la fe a muchos que en algún momento la perdieron, la fe de ser parte de una sociedad que los acepta y observa de igual manera que al resto.



Blog escrito por: Camila Richter


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